viernes, 10 de octubre de 2008

"Orfeo y Eurídice", mitología griega

Orfeo era un famoso músico, poeta y teólogo, hijo de Apolo y de Calíope, musa de la poesía épica y de la elocuencia.
El dulce sonido de su voz embelesaba por igual a dioses y hombres, la naturaleza sucumbía y a las fieras amansaba.
Muchas eran las ninfas que soñaban con yacer junto a él, lo deseaban por esposo.
Pero sólo la hermosa ninfa Eurídice consiguió llamar su atención, se prendó de sus encantos y ambos terminaron casándose.

Los ojos de Orfeo se posaban apasionados sobre el paso tímido, las suaves formas, cada uno de sus hermosos rasgos y por ello no cesaba de cantar. Ella le devolvía tiernas miradas, un amor único y mágico.




Pero su felicidad tristemente no duró, una oscura nube en forma de tragedia acudió para mancillar aquel bello sueño…



Eurídice va a pasear por los campos, sumerge su desnudo cuerpo en las aguas de un lago. Un pastor llamado Aristeo se extasía con semejante visión. Un deseo violento le vuelve loco y bestialmente se lanza sobre la frágil figura. Ella, atormentada se escabulle, no dándose cuenta, en la oscuridad de la noche que una serpiente ponzoñosa le espera, inyectándole veneno en un pie.



Las Dríades se esparcen por el bosque en busca de Orfeo. Eurídice grita enloquecida ante la visión del inframundo pero solo los pájaros pueden oírla. Una vez el veneno se extiende por su cuerpo, cae muerta.
Orfeo se derrumba cuando por fin la contempla, intenta darle calor a unos labios demasiado gélidos, le susurra al oído dulces palabras de amor pero todo resulta inútil y se arroja moribundo a su lado, bañándose en sus propias lágrimas.


Aconsejado, decide aventurarse en el descenso de los infiernos para recuperar a su amada.
Al comienzo se encuentra con Caronte (barquero de la laguna Estigia). Para conseguir dulcificarlo, canta y toca su lira. El barquero conmovido sonríe y le permite entrar en su barca. A continuación atraviesan el bosque de Perséfone.

Orfeo logra que las torturas se interrumpan y flote en el infierno una dulce paz. Hades y Perséfone quedan conmovidos por la grandiosidad de su música y canto, por ello deciden devolverle a su amada. Pero bajo una condición: deberá recorrer el camino situado delante de ella, sin poder jamás volver la cabeza hacia atrás y contemplarla, hasta que se encuentren ya en la superficie.




Orfeo acepta e inicia la marcha junto a su amor. Durante la travesía canta sin cesar, sabiendo que a ella le gusta. El viaje no es fácil, la herida todavía duele y las sombras acechan.
A punto de llegar, lejos del crepúsculo infinito, el poeta no se puede contener, sufre un acceso de deseo, deseo de verla de nuevo, de contemplar su bello rostro. Loco de amor incumple el trato y mira hacia atrás. Eurídice comienza a desvanecerse, convirtiéndose en una sombra translúcida. Ella le tiende sus brazos, con lágrimas en los ojos, él se lanza sobre su figura para detenerla en un desesperado abrazo de amor, pero se esfuma y envuelve entre sus brazos a la más triste nada.



Orfeo intenta, rogando a Caronte, el acceder de nuevo pero se le niega. Desolado y medio muerto en vida se despide de ella, con una mirada henchida de amor desesperado.
Es entonces cuando Orfeo se sumerge en una tristeza amarga e infinita, en las sombras abandonó su esencia. Con una pena sin consuelo, tan solo esperó la muerte, la cual le uniría de nuevo con el amor de su vida.

Versión anime del mito de "Orfeo y Eurídice":

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